Plebiscito Apruebo/Rechazo ¿Qué se juega Aysén?

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Por Elson Bórquez Yañez
Ingeniero Químico
Máster en Estudios Políticos

El próximo domingo, el país entra en un espiral de elecciones sucesivas que comienzan con el plebiscito de Apruebo/Rechazo y culmina con las elecciones presidenciales, parlamentarias y el referéndum de “salida” para aprobar o rechazar el texto de la nueva constitución. Es decir, tendremos que concurrir a las urnas, entre primaras y elecciones convencionales, al menos 6 veces en poco de mas de 1 año, sin duda un hecho inédito en los 200 años historia de nuestra República.

Dentro de este espiral de elecciones, en medio pandemia y hecho violentos que rozan la anarquía, tendremos la elección mas importante en los últimos 35 años, me refiero al plebiscito para elaboración o no de una nueva constitución. Digo el más importante, porque lejos de generar un cambio de autoridades, lo que nos lleva esta elección es pronunciarnos por un cambio de época. Menciono el cambio de época porque la elaboración de una nueva constitución o carta fundamental, como quiera llamarle, precisamente dibuja el marco normativo general en que los poderes, agentes públicos, legislación y todas las actuaciones que regulan el quehacer de nuestra sociedad deberán regirse por los nuevos principios que mandate, permita o prohíba la nueva constitución. No se trata entonces de regular todos los aspectos carentes o deficientes de nuestro modelo social, sino que establece principios sobre los cuales ningún legislador, gobernante ni ninguna ley puede obviar a la hora de diseñar, ejecutar planes y programas públicos para la población.

Por lo anterior, un determinado párrafo o capítulo de un texto constituyente, es fundamental a la hora de hacer las leyes ordinarias, dado que ese texto regirá todas las actuaciones del Estado de Chile.

Respecto a la actual constitución, no se trata de que esta sea “buena” o “mala”, en efecto técnicamente es un buen texto constitucional; acotado, enfocado en el respecto, independencia de las instituciones y las libertades. No obstante, el espíritu y el modelo de sociedad que promovió en su tiempo (1980) hoy no se ajusta a las generaciones, expectativas, formas de mirar y relacionarse en sociedad. Y esto no es catastrófico en ningún caso, dado que todas las democracias estables han sido capaces de dotarse de mecanismos institucionales para dar cuenta de las transformaciones de sus sociedades, además de hacerlo bajo vías democráticas legítimas que generan un doble tránsito entre sociedad e individuo dotando de compromiso, apego y permitiendo sentir la debida legitimidad individual con los principios y normas que rigen.

Ahora ¿Cuál es el rol de la región de Aysén en todo este proceso nacional y republicano? De ganar el apruebo y la convención constitucional, automáticamente la región de Aysén se conforma como un distrito constituyente y tiene derecho a tres representantes o convencionales sobre un total de 155. Estos serán elegidos bajo el mismo sistema que los diputados, es decir, bajo un sistema proporcional en listas de candidatos (con paridad de genero y cuatro candidatos por lista).

A partir de lo anterior, la elección de los tres representantes de Aysén tiene una importancia fundamental a la hora de aportar, persuadir y liderar la temática de las zonas extremas, de sacrificio y sustentabilidad territorial que puede y debiese ser plasmada en la nueva carta fundamental. Más allá de las bases de nuestra institucionalidad, los derechos, deberes y poder del Estado nacional, un aspecto relevante serán los principios fundantes de la forma en como el Estado y la sociedad entenderán, desarrollarán y preservarán los territorios que revisten una significancia distinta para el país y el mundo. Es el caso de Aysén, Palena, Magallanes, Antártica, Isla de Pascua, Juan Fernandez, Arica y Parinacota. Las que requieren sin lugar a duda un tratamiento distinto, basado en reglas puntuales, respeto y sustentabilidad económica que no se darán por sí solas bajo el esquema de oferta y demanda que conocemos. Se requiere la presencia y regulación sostenida del Estado con el objeto de nivelar estos territorios, incorporarlos a la economía global habiendo dado cuenta de sus estatutos de territorios estratégicos en reserva de vida y riqueza turística de alto impacto mundial.

Solo de esta forma la nueva constitución tendrá un sentido de involucramiento mutuo entre todos sus ciudadanos y Estado. Comprendiendo que no es fácil; que las reglas mundiales del mercado imponen sus tentáculos, que existe poca población en estos territorios. Pero que al mismo tiempo sus bellezas y riquezas no pueden quedar al libre arbitrio de la oferta y demanda, dado que antes de un futuro nuevo debate constitucional, estas zonas ya serán devastadas y saqueadas por la acción natural de la actividad económica sin una regulación especial para territorios vulnerables y de poca población. Con las consecuencias ambientales y pérdida de valor paisajístico e identidad de país en el mundo.

Un reconocimiento constitucional a las zonas extremas de alto valor patrimonial y estratégicas para el país no puede estar ausente de la próxima discusión constitucional.

El domingo votaré Apruebo con la debida responsabilidad de hacer de Aysén una zona protagonista del próximo texto constitucional.

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