domingo, noviembre 28, 2021
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Doctor René Garreaud: “Vamos a seguir hablando por mucho tiempo de los ríos atmosféricos, pues son un actor clave en el hidroclima”

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La región de Aysén cuenta con varias particularidades respecto al resto del país, entre ellas una desmembrada geografía que genera efectos en el clima. Los vientos soplan permanentemente desde el Océano Pacífico al continente, por lo que llegan perturbaciones, frentes y ríos atmosféricos (RA), lo que hace que Aysén esté continuamente expuesto a cambios climáticos, a diferencia del norte del país. “Hay periodos lluviosos y secos, todo eso se relaciona con la intensidad de los vientos del oeste, es una variable muy clave para el clima de la NorPatagonia”, señala René Garreaud, Ph.D. Atmospheric Sciences. University of Washington (Seattle, USA), profesor del departamento de Geofísica de la Universidad de Chile y subdirector del centro del Clima y la resiliencia, CR2.

“Hay dos factores claves, una precipitación extrema tiene que ver con montos de precipitación, con intensidades importantes. Cuando se tiene el pronóstico que caerán más de 50 o 70 milímetros son cifras preocupantes, esa es la clave número para la región y no es tan infrecuente”, agrega el docente.

Además, en los últimos años se ha comprobado que la temperatura también es una variable clave, “porque no es lo mismo tener nieve sobre los dos mil metros de altura a tener lluvia. Junto con estos vientos del oeste, la región tiene una geografía imponente e impresionante con la cordillera austral, por lo que la altura de la isoterma cero grados, también contribuye a una precipitación extrema”.

De acuerdo a lo que señala el Dr. Garreaud, se espera para los próximos años una disminución de las precipitaciones, tanto en invierno como en verano. De hecho el verano del 2021 fue el segundo más seco en los últimos 70 años, “pero no se pueden descartar de vez en cuando estos fenómenos de precipitaciones muy intensas. Hemos tenido el aluvión de Santa Lucía, hace un par de años también una situación complicada en el sector de las Termas del Amarillo, prácticamente todos los años llegan estos sistemas muy intensos”, precisa el profesor.

De todas maneras, Garreaud reconoce que es complejo para los sistemas de pronóstico prever si estos eventos disminuirán o aumentarán en el siglo 21, “pero al menos vamos a seguir conviviendo con ellos, por lo que no hay que bajar en ningún caso los brazos y las medidas de prevención y mitigación hay que mantenerlas firmes en la región”.

Los ríos atmosféricos siempre han ocurrido, “cada vez que llega una perturbación, un sistema frontal viene con mucha humedad y eso es básicamente lo que llamamos río atmosférico, lo que pasa es que ahora lo vemos con mucha más claridad, con imágenes satelitales”.

Hay además sistemas frontales que por una parte son lentos, es decir, llueve 36 o 48 horas con intensidades relativamente altas y se combina con un carácter cálido, por lo tanto hay un conjunto de ríos atmosféricos que se denominan zonales, “en el sentido que le pegan casi de forma perpendicular a la Cordillera de los Andes y mezclan estos dos elementos que lo hacen muy peligrosos, intensidades sobre 50 o 60 milímetros por día y temperatura que generan la isoterma cero grados esté sobre los dos mil 500 metros de altura, lo que aumenta el área pluvial y se pueden producir aluviones y deslizamientos de tierra”.

Entre uno o dos de estos fenómenos por año son lo suficientemente grandes como para provocar algún tipo de problema o fenómeno natural asociado, “esa es la frecuencia que hemos observado en los últimos 30 años, independiente de la condición de secamiento más gradual que tiene lugar en los meses de verano”.

Si bien es cierto, tanto la geografía de Aysén, como el clima, no se pueden cambiar, sí puede existir una planificación, para contar con medidas de mitigación, que disminuyan los efectos sobre las poblaciones. “Vamos a seguir hablando por mucho tiempo de los ríos atmosféricos, pues son un actor clave en el hidroclima de Chile, con efectos positivos (acumulación de nieve) como impactos negativos (aluviones e inundaciones).  La posibilidad de predecir correctamente la llegada de un RA y sus impactos, sus variaciones interanuales y su potencial cambio en el futuro, son algunos de los temas que nos mantendrán atentos en los próximos años”, remató René Garreaud.

[Comunicado Proyecto RECCA]

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