Covid-19 y la necesidad de definiciones con criterio local

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Por Rodrigo Araya y Julio Ñanco, RD Aysén

 

Las demandas actuales de los tecnólogos médicos del Hospital de Coyhaique por lo acontecido con el laboratorio de biología molecular, encargado de realizar los test de PCR quienes -a través de la FENPRUSS – se reunieron con la Intendenta Regional para dar respuesta, es otro de los casos en que podemos cuestionar la labor que una autoridad regional tiene respecto de los diversos temas que involucran al territorio.  quedando en evidencia la poca autoridad que tienen sobre el Servicio de Salud, la cual es una institución centralizada donde el director depende del subdirector de redes asistenciales y el Ministro antes que del intendente.

Recordemos que el día viernes 6 de noviembre se desarrolló una protesta frente a la Intendencia  en Coyhaique en la que se manifestaron personas que trabajan en el sector privado, en comercio local de pequeño y menor tamaño, debido a que falta de medios materiales para su subsistencia. La convocatoria de esta manifestación incluyó a personas que quizás en otros movimientos en las calles no se habían visto, por lo que cabe preguntarse qué es lo que ocurre en estas realidades, ¿por qué una cuarentena que duró un tiempo corto en comparación con otras comunas generan la necesidad de salir a las calle a manifestarse? Queda en evidencia que las ayudas estatales no cumplen el rol de garantizar la subsistencia en el período que no se puede trabajar.

Esto último visibiliza distintas situaciones, entre las que se encuentran la escasa facultad regional para garantizar, desde los territorios, la subsistencia y el cuidado frente a los contagios. Desde el inicio de la pandemia, a través de la Coordinadora Social de la Salud, se solicitó generar una gestión participativa donde las personas de los territorios se sientan parte de las soluciones, sin embargo, no hubo respuesta en ese sentido, e incluso hubo episodios de  represión.

El pasado viernes 6, tras la protesta en Coyhaique, la respuesta de la autoridad regional fue generar permisos individuales para que aquellas personas puedan trabajar y puedan obtener recursos para subsistir. Esta respuesta deja al descubierto -nuevamente-  el centralismo y el hecho de que las regiones tienen que obedecer a lo que el Gobierno Nacional establezca, es decir, no existe la capacidad para coordinar y asumir responsabilidad desde los territorios ya que ésta no será considerada por las autoridades nacionales. De esta manera, las autoridades regionales dependen absolutamente de lo que determine el nivel central, puesto que al no acatar se estaría incumpliendo con el mandato para lo que ha sido designada, lo que tendría como consecuencia la renuncia, y un nuevo nombramiento de quien actúe bajo los lineamientos centrales.

Cabe preguntarse si este escenario si es que se repetirá esta gestión con las autoridades regionales que se elegirán en abril, puesto que el gobernador o la gobernadora, además de tener una posición política, tendrá que representar los intereses de la comunidad regional, es decir, contar con la capacidad de generar soluciones para enfrentar crisis desde los propios territorios.

La pandemia se mantendrá hasta que la vacuna esté disponible y comencemos a generar una vida cotidiana y a restaurar lo que podamos del acontecer anterior. Ese es el escenario ideal que esperamos que acontezca, porque ha quedado claro que el Estado no cuenta con las herramientas legales para resolver las necesidades de la población, ya sea porque el actual Gobierno no muestra interés en salir de la “focalización” como dogma, o bien, porque no existe acuerdo político para adelantar el término de un sistema subsidiario a uno de derechos básicos, como por ejemplo, para resolver una renta básica universal de emergencia.

Mientras esto ocurre, resulta necesario de los actores políticos de oposición y gobierno generen la unidad del mensaje en la comunidad que esta crisis genera, escuchando a las comunidades y colaborando en la promoción del autocuidado, distanciamiento social, uso de mascarillas, lavado de manos frecuente y la debida cuarentena en caso de contagio con las ayudas sociales que correspondan. Lo contrario implicará agravar aún más la crisis en una época en que la región recibe mayor cantidad de ingresos y movimiento de personas en torno a la actividad turística.

De acuerdo a la Cepal y el reglamento de COSOC, lo que esperamos de nuestra autoridad Regional es que vele por la salud de la ciudadanía, que reduzca los efectos económicos y sociales de esta crisis sanitaria y respete los derechos civiles, políticos, sociales, económicos y culturales, pero las herramientas con que cuenta parecen insuficientes y que no son de definición local y son vistas con desconfianza por la ciudadanía, por lo que surgen  críticas a la cuarentena y se pone en duda su efectividad, lo que hace peligrar los avances logrados en frenar la curva de contagios.

Esta crisis exige una acción rápida y eficiente basada en la realidad y el conocimiento científico, que sean consideradas por la ciudadanía como las mejores alternativas de política pública, por esto es fundamental que la autoridad sea capaz de escuchar a los ciudadanos, modificar decisiones si es necesario y abrir espacios de participación a los diferentes actores, no contamos con una institucionalidad de participación comunitaria actualmente y es necesario que se genere cuanto antes, en este sentido se está discutiendo el reglamento del futuro Cosoc del Gore que podría ser esta instancia dialogan que se necesitará para lo que viene.

* Cosoc: Consejos de la Sociedad Civil de representación de organizaciones de la sociedad civil en distintos organismos de la Administración del Estado, incluidos los Municipios. Fueron instaurados en el 2011 con la promulgación de la Ley 20.500.

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