martes, diciembre 7, 2021
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«Golpes en el «Coliseo» y Amenazas de muerte» denuncia familia de uno de los soldados que escapó de regimiento

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Complejos han sido los últimos días para los familiares de los dos soldados conscriptos que escaparon del regimiento Las Bandurrias, en Coyhaique. Durante 4 días vivieron en la incertidumbre de no saber dónde ni cómo estaban los dos jovenes.

Este sábado finalmente se lograron reunir con ellos en la capital regional de Aysén.

«Mi hijo ahora está conmigo, está muy mal psicologicamente, está con trauma. Anoche tuve que dormir con él, estaba soñando, lo tuve que contener, abrazar, calmarlo. Yo sabía que iba a pasar, que él iba a quedar con una psicosis, por todo lo que vivió» relata Javier Castro, padre de uno de los jóvenes.

El hijo de Javier, se ofreció como voluntario al servicio militar y esperaba poder desarrollar una carrera en las fuerzas armadas, sueños que en dos meses se fueron desvaneciendo debido a los abusos sufridos al interior del regimiento Las Bandurrias.

«El me ha dicho que era una infinidad de cosas, no era solamente un aporreo, hubo cosas que no corresponden. Mi hijo por eso optó por salir de ahí, buscando una forma de escapar de todo esto, del dolor, del maltrato de una especie de «Coliseo» que se formaba ahí» relata el padre del joven.

Aparentemente el «Coliseo» se trataba de una práctica de abusos y evidente vulneración de derechos ejercida por funcionarios contra los conscriptos.

Javier, para proteger a su hijo, no ha querido profundizar en los hecho que le toco vivir «ese tipo de «Coliseo» es que los hacían pasar y les pegaban con una varillas de cobre, es lo que escuché a la pasada cuando estaban hablando con su compañerito, ellos eran los únicos que se protegían» comenta.

En reiteradas oportunidades el joven habría informado de la situación a sus superiores sin embargo la respuesta fue muy distinta de lo que esperaba recibir.

«Mi hijo recibió amenazas de muerte «Te vamos a encontrar» le decían, el dijo en muchas ocasiones que estaba mal, que lo ayudaran y recibió amenazas de muerte. Quizás esta persona que está dado de baja, quizás fue él el que lo amenazó» relata Javier Castro.

Todas estas experiencias hicieron que el sueño de conducir un vehículo militar y pasar conduciendolo por la elipse del Parque O´higgins en la parada, quedara en el olvido. Durante las últimas semanas solo pensaba en lograr salir del regimiento y retornar a su hogar.

Javier Castro, padre del joven que escapó del regimiento Las Bandurrias, nos cuenta que «el dolor que yo siento es que me están entregando otro hijo distinto al que yo les entregué el 5 de septiembre en Santiago, un joven alegre, que quería pertener a la institución»

«el general (Joaquín) Morales, apuró todo esto, los chicos lo estaban pasando muy mal, a mi me han llamado un montón de padres y yo les digo, hagan lo que tengan que hacer por sus hijos no más, yo me moví por mi hijo»

Javier cree que la situación que afectó a su hijo no es un hecho aislado y probablemente situiaciones similares han afectado a otros jóvenes que realizan su servicio militar.

El padre del joven que escapó del regimiento señala que «quizás fue el puntapié para que se iniciaran investigaciones de personas que están involucradas en esta cosa, los militares ahora se están moviendo, me entrevisté con todos y se están haciendo cosas, porque todo se sabe, lamentablemente aunque los mismos militares no lo crean todo se sabe»

«Esto fue una bolita de nieve, que se vino acumulando, y yo en un minuto la empuje, le di un punto de inicio y ahora esa bola de nieve se descontroló, de buena manera para nosotros, si hay otros padres que la quieren seguir empujando yo los apoyo, pero yo me voy a ir atras, para que ellos puedan pelear por los derechos de sus hijos» indicó Castro.

Javier Castro conduce un vehículo de rescate y emergencias en una municipalidad de la región Metropolitana, señala que desconoce como funciona el mundo militar, pero estima que todo esto se podría haber evitado si existiese un real control y supervisión al interior de la institución.

«Hay que fiscalizar, no conformarse con lo que dice tu subordinado. Yo soy un simple chofer de camión. Preguntenme algo de mi camión y yo sé todo, se mueve una herramienta de mi camión y yo sé donde está, porque es mi trabajo, lo quiero, lo valoro, lo respeto y lo cuido, eso es lo que falta acá» indicó el padre del joven.

Tras todo lo vivido el Ejército otorgó a los dos conscriptos la licencia para abandonar el servicio militar.

«Viajaremos a Santiago pero ¿Sabes lo que quiero? Quiero despertar de este mal sueño, terminar esta mala historia amarga, que ha sido para mi hijo y para mi familia. Queremos despertar de este mal sueño» concluyó Javier Castro.

La IV Divisón del Ejército, continúa desarrollando las investiogaciones administrativas para determinar las responsabilidades al interior del regimiento Las Bandurrias, indagaciones que ayer ya provocaron la baja inmediata de un funcionario cuyo nombre y grado la institución ha decidido mantener en reserva.

 

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